Se termina una olimpiada más para mí, particularmente, la sexta. En ésta, se vivió algo histórico para nuestro estado. ¡Logramos el tercer lugar por equipos! Antes también hubimos armado buenas selecciones de ajedrez, desde que yo juego, siempre he dado muchos puntos para la selección (a excepción del año 2010) y he tenido grandes compañeros ajedrecistas, como: Aurora Esquivel, Fernando Meza, Diana Rodríguez, etc. Quienes sumaron muchos puntos para el estado en distintas Olimpiadas Nacionales.

Ahora me atrevo a decir que la selección que asistió a Guanajuato, es la más fuerte de los últimos años. No sólo por el gran resultado, sino por la cantidad de buenos ajedrecistas con las que conviví.

Quiero felicitar a Azael Ayala por su campeonato nacional, el resultado es monumental, no queda la menor duda. Pero en mi opinión, con todo respeto y como se lo comenté a él, tuvo mucha suerte. Como que de pronto todos sus rivales jugaban muy débil o con demasiado respeto. Y al final, Luis Carlos se enfrentó contra mí en la penúltima ronda, y después de obtener una posición inferior contra ese brillante jugador, le robé unas tablas que parecían imposibles, gracias a un par de imprecisiones suyas por el exceso de confianza y un juego brillante mío. Prácticamente le quitaba la posibilidad de ganar la medalla de oro, y quedó deshecho, según sus propias palabras, ni siquiera jugó ajedrez contra Azael, (esto en la última ronda del torneo donde Azael lo derrotó meritoriamente).

Posiblemente algunos de ustedes piensen que esto es hablar mal de Azael, o que me cae mal, pero nada de eso; Es un buen compañero, camarada, y gran competidor. Y de todas maneras, su actuación es sumamente plausible. Y me da mucho gusto por él, porque yo creo que es de los jugadores que más estudió en casa para ese torneo. Yo ni siquiera jugaba blitz en Internet…
Azael, te deseo mucho éxito en Perú.

Por otro lado, quiero agradecerle públicamente a mi amigo y entrenador, Dante Tinajero, quien siempre estuvo apoyándome durante todo el torneo. Anímicamente me sentí mal por lo ocurrido en el torneo clásico, y él estuvo ahí para motivarme y ayudarme a lograr las dos medallas de oro que obtuve al final de la competencia.

En conclusión, fue un gran torneo y lo que más me gustó fueron los omelets que me preparaba un joven chef, que ya después se convirtió en mi camarada y cómo no, ¡si todas las mañanas almorcé riquísimo!, la verdad es que quería casarme con él ja, ja, ja.

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