¡Amigos todos!

 

Un gran saludo y parabienes. Ya próximo el Torneo XVI Maestro Febronio Chavarría, me trae a la memoria, una historia, que si no fuera cierta, mínimo debería escribirse un cuento; ahora estoy en la posibilidad de hacerlo, porque me la contó en vivo y directo y no me lo platicaron, uno de los 2 contrincantes…

 

Tuve, gracias a Dios, la suerte, como muchos otros, de platicar largo y tendido con el Maestro Febronio; y hasta aprender algunas cosas de ajedrez, como el método para matar con alfil y caballo; durante esos largos días, cuando las partidas duraban 4, 5 o más horas y no como hoy ¡5, 25 o 30 minutos! Bueno al grano…

 

Durante uno de esos viajes del Maestro Febronio a la Pesca, Tamaulipas; se detuvo en una botica del pueblo, supongo que a comprar algo y en la puerta de la misma, un hombre de edad, estudiaba, como todos han de suponer: ¡ajedrez!. Quién de nosotros no ha pedido medir fuerzas con desconocidos, sólo por el placer de demostrar ¡cuán fuerte somos!. El pueblerino, aceptó con el mayor gusto, y empezaron la primera partida y al poco ¡zas! primera derrota de nuestro campeón nuevo leones; bueno, como siempre la clásica revancha, y… ¡zas! Otra vez, y así, una tercera y una cuarta. El Maestro Febronio, no pudo más que apechugar y con ese ego interno que siempre nos acompaña; pero con humildad, le hizo notar al extraño que, él era un jugador experimentado, ¡cómo podía perder con un provinciano! A lo que el desconocido respondió: – Pues, yo también algo de torneos he jugado – y al preguntar el nombre de este milagro pueblerino, él, de forma humilde, contesto: – Carlos Torre -. Recordaba entonces el Maestro Febronio, como, agachando la cabeza, le dijo: – Discúlpeme Maestro Torre, no lo he reconocido – pero quién puede pensar que, en un pueblo perdido de Tamaulipas, viviera escondido, el Internacional Gran Maestro Yucateco, gloria de México y del reino de Caissa. Por cierto, y sólo como nota, el gobernador actual de Tamaulipas es pariente, del Gran Maestro.   

 

Pero, cómo llegó a Tamaulipas y porqué, y después cómo llego el Maestro Torre a Monterrey y jugo un Match de 2 partidas, con el Gran Maestro Americano Rubén Fine, y después su llegada a Ciudad de México a terminar sus días; y la obtención de su título de Gran Maestro, aún en vida, son historias largas y otras personas las pueden contar mejor que yo. Sobre el placer de nuestro Maestro Febronio, de jugar todo un Match, con la leyenda; pues sólo él nos podría decir, pero para nuestra mala suerte ya no.

 

¡Paz y bien hermanos!

 

P. Karpov

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