La frase que está en el título de esta entrada, corresponde al GM David García Ilundáin, quien falleció hace algunos años y escribí un artículo sobre él hace unos meses. En fin, esta frase puede tener algo de relación con mi partida del sábado pasado en el torneo Legendarios, en la primera ronda contra mi colega Azael Ayala 😛

 

En los primeros cuatro años o más de mi carrera ajedrecística, me la pasé jugando peón dama y me dio muy buenos resultados. En los últimos meses, he modificado un poco mi repertorio por aperturas como la inglesa o la Réti. No obstante, el sábado me armé de valor para jugar peón de rey. No estoy seguro, pero creo que los que fueron al torneo, y vieron las primeras jugadas se quedaron algo asombrados. ¿Quién esperaría que jugase esa apertura contra un rival tan fuerte como Azael? 😛

Algunos me podrán decir…” es que tú esperabas que te jugara Caro-Kann”. Pues sí, esperaba que me jugase Caro-Kann para entonces jugarle una línea que traía preparada en casa, el problema fue que me jugó una defensa francesa y le jugué una línea que nunca me dio curiosidad verla en una base de datos. La jugué porque Dante me la mencionó un día que chateábamos por el messenger jajaja XD . Él simplemente me dijo los planes y se me quedó grabada la posición.

En fin, ya tenía rato que no jugaba un torneo a ritmo clásico, por eso, tenía ganas de encontrar la verdad sobre el tablero. Como que sentí un impulso para jugar una posición que no conocía y tratar de disfrutar del ajedrez.

 Respecto a la partida, creo que ha sido una de las que más me han gustado, jugamos la variante del cambio en la defensa francesa, aparentemente las posiciones que resultan de esta variante son muy igualadas, pero, en la partida yo me enroqué en largo y Azael en corto, esto ocasionó más dinamismo.

En el medio juego, Azael movió el peón hacia h6, molestando a mi alfil de g5, y yo simplemente me retiré a d2. Dante y yo consideramos que esa era una mala jugada, porque evidentemente debilita la estructura de peones. Sin embargo, el Fritz sugirió esa jugada de h6, por eso es que no confío en ese programa, pero bueno. Al final, el tiempo fue lo que mató a Azael, puesto que pudo tratar de igualar la posición, mas el apuro de tiempo de él me dejó propinarle un golpe táctico. Y al final después de unas ciertas complicaciones, gané la partida.

 

Ufff, mi primo pepe decidió regresar al tablero y sí, la camisa que los dos traíamos era la de nuestro equipo de futbol rápido, pues antes del torneo fuimos a jugar. Como me dijo que iba a regresar, le prometí que saldría en mi blog… y ya cumplí 😉
Le dije que tratara de ocupar todo su tiempo en sus partidas y no me hizo caso… tuvo que esperarme 3 horas por cada partida mía, jiji, pero ni modo.

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